domingo, 14 de noviembre de 2021

DOMINGO XXXIII T. O. (B)

-Textos:

         -Da 12, 1-3

         -Sal 15, 5. 8-11

         -Heb 10, 11-14. 18

         -Mc 13, 24-32

 “Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y gloria”

Queridas hermanas benedictinas y queridos hermanos todos:

“Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y gloria”. Esta es la frase a la que debemos prestar toda la atención, porque es el mensaje central de la palabra de Dios hoy en la liturgia.

El acontecimiento es importantísimo, extraordinario, y va a suceder: “Jesucristo vendrá, ayudado de sus ángeles y reunirá, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo, a todos los elegidos”. Es decir, a todos cuantos han cumplido los mandamientos de Dios, han seguido a Jesús y han vivido conforme a sus enseñanzas.

El evangelio de san Mateo dice que “el Hijo del Hombre, (Jesús), vendrá con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta”. Y el credo, que rezamos en la misa, dice que “vendrá a juzgar a vivos y muertos”.

Pero esta verdad de nuestra fe no es una verdad amenazadora y temible, sino todo lo contrario, es una verdad iluminadora, que llena de sentido nuestra vida presente y nos permite mirar al futuro con una firme y consoladora esperanza.

Mucha gente rechaza pensar en estos temas quizás porque estas verdades vienen en el evangelio envueltas en un lenguaje enigmático y también amenazador. En realidad es un lenguaje metafórico que no debe distraernos de lo esencial que es dar ánimos y alentar la esperanza.

Hay otros que no quieren saber de estos temas, porque   dicen que no son afirmaciones que se ven y se palpan, y que se vive más tranquilo sin pensar en ellas.

¿Pero puede haber algo más tranquilizador que saber por qué vivir, por qué amar, por qué esperar, por qué luchar?

La venida última de Jesucristo, que se nos dice que será triunfal, realmente triunfal, nos asegura que al final de la vida, al final de la historia y del mundo lo que triunfa es el amor: amor a Dios y amor al prójimo, servir por amor, ayudar efectivamente al pobre, al enfermo, al hambriento…, esto triunfará por encima del abuso de poder, de las injusticias y de las violaciones contra la dignidad de las personas, y contra la creación entera.

El Apocalipsis, el último libro de la Biblia,  anuncia: “Un cielo nuevo y una tierra nueva preparados para acoger a la “Ciudad santa, es decir, a la nueva Jerusalén, que desciende del cielo... la morada de Dios entre los hombres… ellos serán su pueblo, y “Dios con ellos” será su Dios. Y Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor, porque el primer mundo ha desaparecido… Y dijo Dios que está en su trono: “Mira, hago nuevas todas las cosas”.

Hermanas, hermanos todos: despertemos a la esperanza cierta de nuestra fe. Nos sobran motivos.