Salmo 55 (54)

Encomienda a Dios
tus afanes.
Salmo de súplica. Individual.
De confianza.

Tema


Un creyente que vive en la aflicción y en la angustia, acude a Dios con confianza. Mezcla muchos temas. Sobre todo le duele la traición de un amigo (13-15). Es una oración que se apoya en una fe viva. Es la oración de quien se encuentra en una situación angustiosa, afectado profundamente. Este salmo evoca la angustia de la pasión de Cristo y su confianza a la vez.
  2-3a: Llamada a Dios.
  3b-6: Manifiesta su situación angustiosa.
  7-10a: Tiene deseos de dejar todo y escapar.
10b-12: La situación angustiosa de la ciudad.
13-15: El desagradecimiento de los amigos.
16: Castigo para los enemigos.
17-20: Confianza en Dios.
21-22: Actuación de los enemigos.
23: Se invita a sí mismo a la confianza.
24: Súplica contra los enemigos, y oración de acción de gracias.

Salmo


  2 Dios mío, escucha mi oración,
     no te cierres a mi súplica,

  3 hazme caso y respóndeme:
     me agitan mis ansiedades.
     Me turba la voz del enemigo,
     los gritos del malvado:

  4 descargan sobre mí calamidades,
     y me atacan con furia;

  5 se me retuercen dentro las entrañas,
     me sobrecoge un pavor mortal,

  6 me asalta el temor y el terror,
     me cubre el espanto;

  7 y pienso: «¡Quién me diera alas de paloma
     para volar y posarme!

  8 Emigraría lejos,
     habitaría en el desierto,

  9 me pondría en seguida a salvo de la tormenta,
     del huracán que devora, Señor,

10 del torrente de sus lenguas».
     Veo en la ciudad violencia y discordia:

11 día y noche hacen la ronda
     sobre sus murallas;
     en su recinto, crimen e injusticia,

12 dentro de ella, calamidades;
     no se apartan de su plaza
     la crueldad y el engaño.

13 Si mi enemigo me injuriase,
     lo aguantaría;
     si mi adversario se alzase contra mí,
     me escondería de él;

14 pero eres tú, mi compañero,
     mi amigo y confidente,

15 a quien me unía una dulce intimidad;
     juntos íbamos entre el bullicio
     por la casa de Dios.

16 Que los sorprenda la muerte,
     que bajen vivos al Abismo,
     pues la maldad anida entre ellos.

17 Pero yo invoco a Dios,
     y el señor me salva:

18 por la tarde, en la mañana, al mediodía,
     me quejo gimiendo.
     Dios escucha mi voz:

19 su paz rescata mi alma
     de la guerra que me hacen,
     porque son muchos contra mí.

20 Dios me escucha, los humilla
     el que reina desde siempre,
     porque no quieren enmendarse
     ni temen a Dios.

21 Levantan la mano contra su aliado,
     violando los pactos;

22 su boca es más blanda que la manteca,
     pero desean la guerra;
     sus palabras son más suaves que el aceite,
     pero son puñales.

23 Encomienda a Dios tus afanes,
     que él te sustentará;
     no permitirá jamás
     que el justo caiga.

24 Tú, Dios mío, los harás bajar a ellos
     a la fosa profunda.
     Los traidores y sanguinarios
     no cumplirán la mitad de sus años.
     Pero yo confío en ti.

Palabras clave


- Aflicción: Me agitan mis ansiedades (3), me turba (3), se me retuercen las entrañas (5), me asalta el temor y el terror (6), me cubre el espanto (6).
- Enemigos: Me turba la voz del enemigo (3), los gritos del malvado (4), descargan sobre mí calamidades (4), me atacan con furia (4), en su recinto crimen e injusticia (11), crueldad y engaño (12).
- Súplica: Escucha mi oración (2), no te cierres a mi súplica (2), hazme caso y respóndeme (3), invoco a Dios (17), me quejo gimiendo (18).
- Salvación: El Señor me salva (17), su paz rescata mi alma (19), él te sustentará (23), no permitirá que el justo caiga (23), yo confío en ti (24).

La luz del Nuevo Testamento


“Me muero de tristeza… ¡Abba! ¡Padre!: tú lo puedes todo, aparta de mí este trago, pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú” (Mc 14, 33. 36).
“Se acercó enseguida a Jesús y le dijo: ¡Salud, Maestro! Y lo besó. Pero Jesús le contestó: ¡Amigo, a lo que has venido!” (Mt 26, 50).
“¡Padre, manifiesta la gloria tuya! Entonces se oyó una voz del cielo: ¡Acabo de manifestar su gloria y volveré a manifestarla!” (Jn 13, 28).
“Haceos humildes, para estar bajo la mano poderosa de Dios, que él a su tiempo os levantará; descargad en él vuestro agobio, que a él le interesa vuestro bien” (1 Pe 5, 6-7).

Oración


Señor Jesús,
en tu misma carne has experimentado
lo doloroso que es la traición de un amigo,
y acosado del odio de los enemigos
experimentar la oscuridad de la soledad.
Concédenos la fortaleza para mantenernos
cuando nos asalte el deseo de huir,
y haz que, cumpliendo la voluntad del Padre
encontremos nuestro descanso,
depositando en Él todas nuestras inquietudes.