Salmo 143 (142)

Señor, enséñame
a cumplir tu voluntad.
Salmo de súplica. Individual.
El último de los salmos penitenciales.

Tema



 Un creyente que está muy afligido y próximo a la muerte, acude a Dios con confianza. Los ataques del enemigo le han puesto en esa situación (3.9.10), pero, al mismo tiempo, sabe muy bien que es pecador (2.8.10). Más que presentar una lista minuciosa de sus pecados, prefiere recordar el perdón y la renovación que le viene de Dios. El salmista tiene una sed ardiente de Dios, y aunque está alejado de Dios por el pecado, confía plenamente en la lealtad de Dios (1).
1-2: Llamada y petición a Dios. Recuerda la lealtad y la justicia de Dios, y le pide que todavía no le juzgue.
3-4: Expone su situación angustiosa.
5-6: Recordando las maravillas que Dios realizó en la antigüedad, robustece su confianza.
7-12: Súplica. Pide a Dios la libertad, y un corazón renovado: quisiera cumplir la ley de Dios en el futuro.

Salmo



  1 Señor, escucha mi oración,
     tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
     tú que eres justo, escúchame.

  2 No llames a juicio a tu siervo,
     pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

  3 El enemigo me persigue a muerte,
     empuja mi vida al sepulcro,
     me confina a las tinieblas
     como a los muertos ya olvidados.

  4 Mi aliento desfallece,
     mi corazón dentro de mí está yerto.

  5 Recuerdo los tiempos antiguos,
     medito todas tus acciones,
     considero las obras de tus manos,

  6 y extiendo mis brazos hacia ti:
     tengo sed de ti como tierra reseca.

  7 Escúchame enseguida, Señor,
     que me falta el aliento.
     No me escondas tu rostro,
     igual que a los que bajan a la fosa.

  8 En la mañana hazme escuchar tu gracia,
     ya que confío en ti.
     Indícame el camino que he de seguir,
     pues levanto mi alma a ti.

  9 Líbrame del enemigo, Señor,
     que me refugio en ti.

10 Enséñame a cumplir tu voluntad,
     ya que tú eres mi Dios.
     Tu espíritu que es bueno
     me guíe por tierra llana.

11 Por tu nombre, Señor, consérvame vivo,
     por tu clemencia, sácame de la angustia;

12 por tu gracia, destruye a mis enemigos,
     aniquila a todos los que me acosan,
     que siervo tuyo soy.

Palabras clave


- Aflicción: El enemigo me persigue (3), empuja mi vida al sepulcro (3), me confina a las tinieblas como a los muertos (3), mi aliento desfallece (4), mi corazón dentro de mí está yerto (4).
- Actuación de Dios: Fiel (1), justo (1), tu compasión (11), (tu gracia (12).
- Súplica: Mi oración (1), mi súplica (1), extiendo mis manos hacia ti (6), tengo sed de ti (6), levanto mi alma hacia ti (8).
Salvación: Escúchame en seguida (7), no me escondas tu rostro (7), en la mañana hazme escuchar tu gracia (8), indícame el camino que he de seguir (8), líbrame del enemigo (9), enséñame a cumplir tu voluntad (10), consérvame vivo (11), sácame de la angustia (11).
- El salmista: Tu siervo (2), siervo tuyo soy (12).

La luz del Nuevo Testamento.



“Padre mío, si es posible, que se aleje de mí este trago. Sin embargo, no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres Tú” (Mt 26, 39).
“Al que no tenía que ver con el pecado, por nosotros lo cargó con el pecado, para que nosotros por su medio, obtuviéramos la rehabilitación de Dios” (2 Cor 5,21).
“Dios resucitó a este Jesús… Exaltado así por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado” (Hch 2, 32-33).
“Ningún hombre es rehabilitado por observar la Ley, sino por la fe en Jesucristo” (Gál 2, 16).

 

Oración


Señor Jesús,
Tú, cumpliendo la voluntad del Padre,
has conducido al hombre
que andaba perdido en su ceguera,
hacia el camino del Padre.
Envíanos tu Espíritu que da vida:
Que nos haga obedientes a Dios,
a tu semejanza,
y nos conceda un corazón dilatado
para que busquemos siempre el querer de Dios.